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25/09/2015
Judiciales

Usurparon su identidad y casi queda preso por trata de personas


Un albañil oriundo de la localidad de Pergamino fue a la comisaría a pedir el certificado de buena conducta y se encontró con que tenía un pedido de captura de la Justicia Federal de Paraná, nada menos que por el delito de trata de personas. Unos días después, junto a su abogado, se presentó en la sede judicial de calle 25 de Mayo de la capital entrerriana y tras constatarse que el verdadero explotador sexual había usado su identidad, lo sobreseyeron.


La historia comenzó el 2 de setiembre de 2008, alrededor de la medianoche, cuando una empleada de la exwhiskería Tentaciones de Strobel -Departamento Diamante- llamó a la comisaría para advertir que dos hombres golpearon y se llevaron por la fuerza en una moto a otra de las empleadas del local.
A raíz de esta denuncia, la Policía montó un operativo de búsqueda, y dio aviso de la fuga a las dependencias policiales cercanas y de las localidades que están sobre la ruta 11. En Oro Verde los interceptaron a bordo de la moto Honda Nighthawk en la que llevaban a la víctima. Al ser identificados, uno dio su verdadero nombre, Emanuel Baldomir, en tanto que el otro dijo llamarse Leonardo Borda y dio un domicilio de la ciudad de Santa Fe.


Uno solo en el banquillo


La mujer que trasladaban manifestó que fue retirada en contra de su voluntad del bar donde trabajaba. Por esto, se dispuso la inmediata detención de los hombres. A las 1.20 la víctima prestó declaración en la dependencia policial, donde denunció el hecho que se produjo en la whiskería, y señaló a Baldomir como el autor de los golpes que recibió y las amenazas. Además, explicó que tiempo atrás había mantenido con él una convivencia de un año en Santa Fe, período en el cual el hombre la obligaba a ejercer la prostitución. Luego logró irse de aquel lugar, pero el acusado había ido a su casa a buscarla para que regresara a la vecina ciudad y continuar prostituyéndose.
La Policía puso en cono-cimiento de la denuncia al Juzgado Federal de Paraná, que imputó y procesó a Baldomir y al supuesto Borda por el delito de Traslado de una persona para su explotación sexual, contemplado en el artículo 145 bis del Código Penal de la Nación.
Ambos quedaron en libertad hasta el día del juicio, que se realizó el 21 de febrero de 2011 en el Tribunal Oral Federal de Paraná. Pero el único que se hizo presente en el mismo fue Baldomir, quien aceptó en la modalidad de juicio abreviado una pena de tres años de prisión condicional. En tanto que respecto del otro imputado los jueces lo de-clararon en rebeldía y dictaron el pedido de captura, por lo cual oficiaron a Gendarmería Nacional. Pasaron los años y, si es que alguien buscó a Borda, nunca lo encontraron.


Sorpresa, descargo y pericias


Recién se supo del prófugo cuando, a fines de 2014, Leonardo Javier Borda, de 33 años, se presentó en la co-misaría de Pergamino a fin de obtener un certificado de buena conducta para acceder a un empleo, y al conocer su situación judicial debió de-mostrar su inocencia.
En el Juzgado manifestó que no era la persona imputada en la causa, sobre la cual pesa un pedido de captura, sino que por el contrario, quien lo habría involucrado sería un vecino llamado Ángel Javier Rojas, con domicilio en Juan Díaz de Solís entre la autopista y calle Córdoba de la ciudad de Santa Fe.
Refirió que lo conocía desde hacía muchos años, que nunca vivió en el domicilio que diera el imputado en su indagatoria, y aclaró que vive en la ciudad de Pergamino, provincia de Buenos Aires; había vivido en Santa Fe desde chico, hasta los 16 años aproximadamente, a cuatro casas del domicilio de quien utilizó su nombre. Los otros datos que estaban erróneos eran, por ejemplo, los nombres de los padres.
Pero también, para asegurarse de que no se trataba de la misma persona, a los fines de determinar fehacientemente su identidad se dispuso que personal de Policía Federal Argentina extrajera un juego de fichas dactilares de Borda. Posteriormente se ordenó a Gendarmería Nacional Argentina la designación de un perito para el cotejo de las mismas con las huellas tomadas al hombre que fue detenido aquella madrugada de setiembre de 2008. El resultado fue contundente: "las improntas dactilares existentes en las fichas decadac-tilares simples no se corresponden con las improntas dactilares presentes en las fichas simples tomadas al señor Leonardo Javier Borda", expresó el perito."No afecta el buen nombre y honor".
Finalmente, el Tribunal Oral Federal de Paraná (integrado por Roberto López Arango, Lilia Carnero y Noemí Berros), con esta prueba categórica, sostuvo que "las huellas de quien inicialmente se presentara como Borda, no son las de quien se identificara, mediante el documento de identidad, como Leonardo Javier Borda".
"Por todas las consideraciones efectuadas -agrega-ron los jueces en el fallo publicado la semana pasada- se entiende que la persona que concurriera ante este Tribunal, identificada por su nombre, apellido y DNI, no es quien presuntamente cometiera el delito, por lo que resulta pertinente su sobreseimiento".
Así resolvieron el levanta-miento del estado de rebeldía y captura que tenía Borda -sin saberlo- desde hacía cuatro años y medio-, y también lo sobreseyeron del delito de trata de personas por el que estaba procesado -también sin que lo supiera- desde hacía siete años. En este sentido, aclararon que "el proceso no afecta el buen nombre y honor de que hubiere gozado" el pintor y albañil de Pergamino. (D.Uno)


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