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30/03/2014
PROVINCIA DE BUENOS AIRES

Repercusiones del conflicto docente


(Por Andrés Lavaselli alavaselli@dib.com.ar).- La resolución del conflicto docente, cuyo resultado esencial consiste en la vuelta a clases de tres millones de chicos, tiene una significación política de primer orden: implicó la preservación del mecanismo de las paritarias aún el contexto económico más complejo desde que fue recuperado, desnudó fricciones entre el Ejecutivo y la tropa legislativa K, y permitió al gobernador Daniel Scioli superar una amenaza a su grave proyecto presidencial, aunque puso una espada de Damocles sobre su gestión para lo que resta del año....


En principio, como cuadra en cualquier negociación de orden laboral, la solución no emergió de los tribunales de justicia, sino que se alcanzó porque las dos partes aceptaron ceder posiciones que, en lo más álgido de la pelea, presentaban como imposibles de modificar: el Gobierno agregó recursos a la masa salarial de 10.500 millones de pesos y los gremios aceptaron que el piso de aumento para la totalidad de la escala no podía ser del 35%.


Ese esfuerzo compartido, que tiene costos políticos para ambos, tiene un primer resultado que trasciende el conflicto puntual: permitió evitar que por segundo vez la paritaria docente, la más importante de la provincia, se cerrara por decreto. De ese modo, se contribuyó a preservar un mecanismo sin el cual la recuperación del salario de los últimos años hubiese sido mucho menor, tanto en el ámbito público como, en especial, en el privado. Y que, por eso mismo, integra lo mejor del ciclo político que arrancó en 2003.


Tras el trazo grueso del acuerdo (la suba del 38,7% para los que menos ganan, el piso del 30,3%) quedan algunos debates abiertos. Uno tiene que ver con la forma de recuperar lo perdido en términos educativos, en torno a lo cual despuntan opiniones divididas: Scioli habla de sumar “días” de clase, pero los gremios lo rechazan y prefieren poner en marcha “mecanismos pedagógicos” de compensación. Otro es recurrente: encontrar una manera de negociar no tan cerca del inicio de clases, lo que implica también a la Nación.


Las otras discusiones pendientes son fruto directo del conflicto y su resolución es parlamentaria. La más polémica es la propuesta del vicegobernador Gabriel Mariotto para declarar a la educación “servicio esencial”, lo que limitaría la posibilidad de hacer paros. La creación de un tribunal imparcial para resolver las controversias entre el Estado y sus trabajadores también integra este listado. Aquí, la responsabilidad también atañe a cierta oposición, que reclamó la medida con oportunismo pero no la impulsó antes, pese a que pudo hacerlo.


Hay otro aspecto para seguir con atención en los próximos días: el impacto de este acuerdo, más elevado de lo que el Gobierno preveía hace un mes, sobre las paritarias todavía abiertas en provincia, que implican a médicos, empleados judiciales y una miríada de trabajadores de varios ministerios, que vieron impulsadas a la alza sus expectativas de aumento. El cierre previo de entre 22% y 40% con los empleados afiliados a UPCN, en cambio, desalienta problemas en ese frente, aunque ATE no lo haya aceptado.


OTROS IMPACTOSLa masa salarial de cerca de 12 mil millones de pesos que el gobierno puso en juego financiar el aumento a los maestros (del orden de los 20/22 mil millones para la totalidad de sus empleados) implica un esfuerzo financiero importante para la administración Scioli, que explora ahora alternativas impositivas para sostenerlo, que pasan por hacer más eficaz un plan de pago con descuentos que ya está vigente.


En el gobierno están seguros de que no habrá problemas para pagar los salarios, aguinaldos incluidos, este año. Sin embargo, las respuestas son muchos más ambiguas cuando se trata de evaluar las consecuencias que se derivarán de esa inversión en otros ítems de gestión, que ya vienen muy ajustados. La obra pública y los proveedores, que ya se resignaron a recibir otro bono, seguramente sufrirán más. Igual que algunas áreas que hace ya un par de años que están en conflicto permanente, como las que atañen a la minoridad. Por eso, una toma de deuda –en el exterior o en los mercados locales- aparece en el horizonte mediato.


Scioli sabe que eso lo expone a pagar un costo alto a pagar en términos de imagen de gestión, una gestión que algunos ya piensan, con cierto voluntarismo, en “relanzar” en las próximas semanas. Pero a la vez, el gobernador entiende que un conflicto que “quemaba”, con potencial más que suficiente para enturbiar su imagen en un tiempo en el que todo movimiento en ese sentido impacta de lleno en su carrera por sumar masa crítica para la candidatura presidencial.


En su entorno estaban exultantes por eso. “Nos sacamos de encima la última gran traba antes de llegar a 2015”, decían, tal vez exagerando un poco. O no tanto: acechanzas no faltabaron, y no solo provenían del aprovechamiento que podía hacer Sergio Massa o Mauricio Macri del conflicto. El respaldo de los diputados provinciales del Frente para la Victoria a un proyecto de ley que prácticamente intervenía el ministerio de Educación provincial lo demuestra.


En ese plano, también hay que computar cómo se movió la Casa Rosada, no tanto en el plano económico (no puso un peso para esta negociación, como no lo hizo en ninguna provincia, aunque a todas venía de volver a refinanciarles la deuda), sino en el político. En ese sentido, la presencia del líder de Suteba, Roberto Baradel, en el programa 6,7,8, provocó un llamado de Scioli a la Presidenta, que 24 horas después compartió un acto con el gobernador transmitido por cadena nacional.


Así, en lo político el Gobernador ratificó que existen límites en cualquier estrategia de desgaste proveniente de la Casa Rosada, por más que las figuras que se vienen instalando como sus competidores electorales con la venía de la Casa Rosada dicen que Cristina los instruye para que manejen las cosas de modo que en una interna gane “cualquiera menos él”. Si se suma eso a la resolución económica, es claro que Scioli sumó márgenes de autonomía en un período clave, aunque pueda haber perdido algunos puntos de imagen. (DIB)




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