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28/11/2013
Interés General

Preocupa en la Región el drama del maltrato infantil


Es un flagelo vinculado a las condiciones de vulnerabilidad en la que viven muchos chicos. La paternidad precoz y las adicciones de los padres son factores que agravan la problemática Desapareció un viernes en San Nicolás....


Reapareció un lunes en Córdoba. En el medio de esos dos momentos, Kiara Romero, una beba de 18 meses hija de una chica de 15 años, mantuvo al país con el corazón en la boca. La investigación de su extraña desaparición sacó a la luz una realidad social, la de Kiara y su familia, plagada de vulnerabilidades. Una mamá adolescente, un entorno familiar al que se vinculó con la adicción a las drogas y hasta una mujer amiga de la familia -que era la responsable de cuidarla en el momento en que la chica se perdió- condenada por un crimen reciente.


A pocas horas de la reaparición de Kiara -en Córdoba y en brazos de un hombre que la llevaba a Tucumán por razones que se investigan- otro caso de una menor perdida que mantuvo en vilo a la sociedad volvió a ser noticia cuando Carlos Caporossi confesó ante la justicia que secuestró a su propia hija Francesca, de 18 meses, y asi ganar tiempo para pagar deudas.


Francesca había desaparecido hace un mes en Arrecifes y toda la comunidad se movilizó para encontrar a la nena durante las nueve horas en que estuvo perdida: la población pegó fotos de la nena en los parabrisas de los autos, se movilizaron policías en patrulleros y helicópteros, se hicieron ras- trillajes y el corredor Marcos Di Palma, vecino del lugar participó de la búsqueda con su avioneta particular.


La nena apareció en una casa que su familia utilizaba sólo los fines de semana. Estaba en un baño y el único que lo sabía era el padre, ahora imputado por el delito de "sustracción de menor a su progenitora, falsa denuncia, abandono de persona en concurso real y en concurso ideal con privación ilegítima de la libertad agravada".


Si estos episodios -que en estos casos tuvieron un final en el que los chicos pudieron ser recuperados sanos y salvos- conmueven de tal manera a la sociedad es por una causa muy concreta. Se dan en el marco de un aumento de los casos de maltrato infantil, así como también , en el marco de un crecimiento sostenido de los registros de chicos perdidos, la mayoría de los cuales (81%) abandonan voluntariamente sus hogares, donde sufren alguna forma de violencia. Las consecuencias


Para Marita Marini, pediatra platense y directora del Hospital Noel Sbarra (ex Casa Cuna), " a diferencia de lo que sucede con la violencia contra la mujer, que ha sido visibilizada en los últimos tiempos, el maltrato contra los chicos sigue siendo invisible".


Marini destaca como algunos detalles del caso Kiara sugieren incluso que buena parte de la sociedad ha naturalizado situaciones de maltrato que tienen como víctimas a los más chicos.


En ese sentido, destaca que la nena fue entregada a una amiga de la familia para que la cuidara y que esta, según los testimonios que surgen de la investigación, estuvo largo rato junto a un grupo de adultos en plena calle y en una zona considerada peligrosa de San Nicolás, sin que nadie interviniera ni le llamara la atención.


En el hospital Noel Sbarra destacan, además, que los casos de maltrato infantil que llegan para ser atendidos son cada vez más frecuentes. Y que suelen estar asociados a contextos de alta vulnerabilidad social, en los que aparecen factores de riesgo tales como la paternidad precoz o las adicciones.


Hay otros indicadores de ese incremento.


En los primeros ocho meses del año se atendieron en la Provincia de Buenos Aires 4.000 casos de maltrato infantil, lo que representa un 16% más que igual período del año anterior, según datos difundidos oportunamente por la Secretaría de Niñez y Adolescencia bonaerense. En el 37% de las intervenciones, el motivo fue el maltrato físico, el 26% la negligencia familiar (entendida como falta de cuidados básicos), el 24% el abuso sexual y el 13% el maltrato psicológico.


Los datos manejados por el Registro Estadístico Unificado de Niñez y Adolescencia indican que casi 800 niños y adolescentes fueron separados de sus familias en los primeros cinco meses de este año en la Provincia por ser víctimas de violencia, en la mayoría de los casos, en la forma de maltrato físico.


En tanto, en el ámbito comunal, un informe difundido a principios de octubre por la Dirección General de Niñez y Adolescencia indicó que esta dependencia había intervenido en 4.100 casos, el 70% de los cuales se vincularon con la violencia familiar en general. Las estadísticas demuestran que el maltrato infantil más frecuente es el que se produce en el seno de las propias familias y que tiene por escenario el domicilio particular, donde está naturalizado, por lo cual se hace más difícil de detectar y abordar. No solo los organismos dedicados al tema actúan como sensores del crecimiento de esta problemática, que atraviesa las distintas clases sociales: muchos de los casos son detectados en las escuelas y en las guardias de los hospitales.


En ese sentido, los médicos que trabajan en las guardias pediátricas suelen detectar distintas formas de lesiones que evidencian el maltrato, desde quemaduras hasta traumatismo de cráneo. Con todo, el maltrato físico es el más evidente, pero no el único.


La Organización Mundial de la Salud detecta, en este sentido, distintas formas de maltrato contra los chicos a los que engloba con la definición de maltrato infantil como "cualquier acción u omisión de acción que viole los derechos de los niños y adolescentes".


Esos derechos aparecen protegidos por la Convención Internacional de los Derechos del Niño, incorporada a la Constitución Argentina. Quienes trabajan en el tema demandan políticas activas que permitan prevenir el maltrato contra los chicos, tanto el que tiene que ver con la violencia como con la omisión (falta de cuidados).


Un tipo de maltrato difícil de explicar, pero que suele estar asociado a adultos que fueron a su vez maltratados en la infancia y repiten esa conducta de manera patológica. (El Día)





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