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07/02/2013
Agropecuarias

Sequía, inundaciones y cosecha récord


Tres escenarios con fuertes discrepancias conviven hoy en el interior provincial, con los "castigos" climáticos y el boom de la demanda mundial de soja con precios altos....


La sequía castigó los cultivos de la zona más rica del país y las intensas lluvias inundaron campos al noroeste bonaerenseLos productores de soja del Norte provincial bonaerense, donde se encuentra quizás la tierra más fértil del país, terminaron la etapa de siembra, esperan alguna lluvia y se preparan para la que será una cosecha récord en el país, de acuerdo con las proyecciones de los especialistas.


Luego de la preocupación que generaron las últimas lluvias, hoy el clima es de marcado optimismo: si nada raro ocurre, en la Provincia se cosecharán este año unos 15 millones de toneladas de soja. En un contexto internacional de precios favorables, a pesar del incremento de la oferta, esa cosecha significaría según algunas estimaciones un ingreso de más de 7.000 millones de dólares.


En Colón la cosecha de maíz será de un excelente rinde, salvó en campos que estuvieron por manchones encharcados. A pocos cientos kilómetros de esa realidad, los que separan a los campos de Pergamino o Colón de los de Tejedor o Trenque Lauquen, en el noroeste bonaerense los productores pelean contra las consecuencias de las inundaciones. El daño es tal que los especialistas consultados aseguran que ya ni siquiera es relevante qué cantidad de hectáreas permanecen bajo agua, porque el período de siembra ya está terminando. Según calculan, la cosecha de maíz ya está prácticamente perdida y la producción agropecuaria deberá afrontar un enorme golpe. Mientras en esa región los productores maldicen las lluvias y los intendentes se acusan mutuamente por la apertura de canales clandestinos que llevan el agua de un distrito a otro, en el sudoeste bonaerense los campos proyectan una imagen desértica, que recuerda al Sahara o Arizona. Aunque el fenómeno climático se había iniciado antes, la gran sequía del verano de 2008 profundizó la desertificación de esa zona, donde las pocas aguas que llegan a los campos son las del Río Colorado, distribuidas a través de canales.


En el corazón sojero del Norte bonaerense, en los campos inundados del noroeste y en el "desierto" del sudoeste, la producción agropecuaria bonaerense vive hoy esas tres realidades disímiles que generan incertidumbre sobre el futuro el sector de la economía que genera el mayor ingreso de divisas al país.


El castigo del agua


Las alternativas que vive la producción sojera y el largo proceso de desertificación en el sudoeste son fenómenos conocidos. Por eso, quizás, hoy una de las mayores preocupaciones es la enorme cantidad de campos inundados del centro Oeste y el noroeste provincial. Allí, casi no se ha podido sembrar por la falta de suelos aptos. El año pasado, la lluvia se convirtió en una especie de castigo del cielo para esos campos. En todos los meses de 2012, las precipitaciones superaron largamente la media. En el peor momento de ese fenómeno, que se agudizó en los meses de septiembre y octubre del año pasado, llegó a haber más de tres millones de hectáreas bajo agua en la Provincia.


Parte de esos campos han podido recuperarse, dice Ricardo González, director provincial de Economía Rural del ministerio de Asuntos Agrarios bonaerense. "La zona Centro Este, la de Azul, Alvear y Saladillo, por ejemplo, ya logró superar esas contingencias climáticas", explica.


No ocurre lo mismo en el Centro Oeste y el noroeste. Desde Asuntos Agrarios, Ricardo González se muestra optimista y destaca la "notable recuperación" del área que se registró en los últimos días. "La suba de temperaturas permitió el escurrimiento de aquellas casi 2 millones de hectáreas afectadas en el pico de las lluvias", destaca. Pero la mirada de los productores y de las entidades rurales no muestra tanto optimismo.


Pérdidas y asistencia


Desde Carbap estiman que las inundaciones generaron pérdidas por 11 mil millones de dólares, de los cuales unos 7.300 corresponden a la soja y el maíz y el resto al impacto del agua en la cosecha de trigo, en la producción ganadera, en los tambos, en la infraestructura y en las pasturas.


Alfredo Rodes, director ejecutivo de Carbap, estima que las inundaciones generaron una pérdida de 1,5 millones de toneladas de soja y de 2,5 millones de toneladas de maíz. "En el foco inundado se encuentran los principales distritos de la producción maicera", graficó.


En el mes de enero, el gobierno bonaerense decidió declarar la emergencia agrope- cuaria en los distritos de Daireaux, Guaminí y Trenque Lauquen y extender la vigencia de ese estado en Bolívar, Carlos Casares, Hipólito Yri- goyen, Lincoln, 9 de Julio, Pehuajó. La declaración implica prórrogas y exenciones de impuestos, como el Inmobiliario Rural.


Rodes también destaca la asistencia a los productores a través de la política de créditos del Bapro y de garantías del Fogaba. Pero si el clima sigue golpeando de esta forma a los campos de la Provincia, hará falta algo más que ayuda estatal.




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