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28/01/2013
Agropecuarias

Retraso siembra de maíz y soja podría causar perjuicios


El retraso en las labores de siembra de los granos gruesos acrecienta el temor de los productores de soja y maíz por el rinde que reportarán los cultivos implantados fuera de tiempo, de acuerdo con un informe dado a conocer h por los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA)....


En el reporte se expresó que el 28 por ciento de la superficie sojera y el 16 por ciento del área de maíz de los campos pertenecientes a sus asociados “se implantaron con demoras”.


Es por ello que persiste en el ánimo de los productores cierto temor e incertidumbre respecto al riesgo que deparará la evolución y desarrollo que tendrán los granos gruesos, implantados fuera de tiempo, ante las condiciones climáticas imperantes en la región.


Tras un relevamiento realizado entre productores CREA, dicha organización revela que el 2,2 por ciento “no pudo sembrar ningún cultivo como consecuencia de las inundaciones durante la primavera y principios del verano”.


También se verificó que el 28 por ciento de la superficie dedicada a la soja se implantó de manera tardía, con un “atraso promedio de 19 días”.Según CREA, el 6,7 por ciento de los lotes implantados con soja se perdió por adversidades climáticas durante los últimos meses.


Los excesos hídricos a los que alude el informe del Consorcio de productores, que afectaron el calendario de siembra de soja y maíz, durante la campaña 2012-2013 se debió a las lluvias registradas fundamentalmente en el lapso setiembre-noviembre.


CREA expresó que aquellos asociados que cumplieron con siembras tardías “esperan reducciones en los rendimientos por retrasos en la implantación respecto de las realizadas en fechas óptimas”.


Actualmente y luego de estos inconvenientes, el Consorcio reconoció que en gran parte de las regiones agrícolas argentinas se registra, actualmente, “una escasez de humedad que puede afectar los rendimientos de los cultivos sembrados más tarde, próximos a florecer”.


El informe indicó además que en la región pampeana, mucha superficie sojera recién pudo sembrarse en diciembre-enero, cuando comenzó a prevalecer el tiempo seco y permitió trabajar sectores que en fechas anteriores se encontraban encharcados o anegados.


En el Noroeste argentino, las escasísimas lluvias de noviembre y diciembre, sumadas a perfiles secos, permitieron una mínima implantación en fecha óptima.


Por ello, en este marco climático, el grueso de las tareas de siembra de soja pudo recién concretarse a partir de enero, con la llegada de las primeras lluvias del 2013, las cuales fueron consideradas escasas por el sector. (DIB)




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