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15/03/2013
Salud

Los peligros de tomar muy poca agua


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Tomar poca cantidad de agua, automedicarse con antiinflamatorios comunes como la aspirina y someterse a estudios con contraste sin una buena evaluación previa puede derivar en el daño renal agudo, una afección grave que provoca el cese repentino de las funciones depurativas del riñón, en no más de 3 días....


Por eso, este 14 de marzo, con motivo del Día Mundial del Riñón (iniciativa impulsada por la Sociedad Internacional de Nefrología y la Federación Internacional de Fundaciones Renales), se decidió hacer hincapié en la prevención de esta enfermedad que afecta a 200 casos por millón de habitantes al año, y que puede ser la puerta de entrada a la insuficiencia renal crónica, con la consiguiente necesidad de diálisis permanente y trasplante renal.


Es que los riñones son los grandes purificadores del organismo: gracias a ellos nos liberamos de las toxinas. “La brusca caída de esa función produce lo que llamamos daño renal agudo, y la particularidad de este evento es la rapidez con la que se instala, que puede ser sólo de muy pocas horas o días”, explicó Mónica Calvo, referente del servicio de Nefrología del hospital provincial Simplemente Evita de La Matanza. Ayer, en ese establecimiento se organizó una jornada de concientización y testeos sobre esta enfermedad que convocó a más de 300 participantes.


“Hay que tener especial cuidado con los chicos y los ancianos que son los más proclives a sufrir deshidratación, una causa habitual del daño renal agudo”, dijo el ministro de Salud de la Provincia, Alejandro Collia, y agregó que “si bien no todos tenemos que beber la misma cantidad se podría decir que, en promedio, una persona requiere entre un litro y medio y dos litros de agua por día”.


La deshidratación también puede tener origen en grandes pérdidas de líquidos sin una adecuada reposición. Esto suele ocurrir cuando alguien transpira demasiado o está atravesando una gastroenteritis o hemorragias profusas.


AUTOMEDICACIÓN


El uso inadecuado de antiinflamatorios como el ibuprofeno, la aspirina o el diclofenax pueden ser letales para los riñones. Sin embargo, pocos lo saben y, ante el más mínimo dolor de cabeza o muscular, los toman.


Es clave detectar y abordar el daño renal agudo ya que la falta de resolución de este problema puede derivar en una Enfermedad Renal Crónica (ERC), que tiene una importantísima prevalencia: “afecta al 17 por ciento de los individuos mayores de 20 años”, advirtió Calvo.


Se estima que en Argentina más de 2 millones de personas presentan algún grado de enfermedad renal, sin embargo no lo saben porque una de las características más peligrosas de este mal es su silencio. Ocurre que durante años puede resultar asintomática y cuando comienza a dar noticias ya es un mal grave que requiere de diálisis o de un trasplante.


En territorio bonaerense hay alrededor de 9.500 pacientes en diálisis, cerca de 646 afectados por millón de habitantes. Sin embargo, un simple análisis de orina y sangre permiten detectar en forma temprana la insuficiencia y evitar que avance hasta destruir la función renal.


CUIDAR LOS RIÑONES: LAS CLAVES


1- Mantenerse en línea y activo. Caminar, correr o andar en bicicleta ayuda a mantener controlada la presión arterial, con lo cual disminuye el riesgo de enfermedad renal crónica.


2- Controlar los niveles de glucosa en sangre. Alrededor de la mitad de las personas con diabetes desarrollan algún grado de daño renal, por lo que es importante que realicen regularmente análisis de creatinina y proteinuria, que son los marcadores clínicos de la función renal.


3- Monitorear la presión arterial. Muchos controlan su presión por temor a un ACV o a un infarto de miocardio, pero tal vez ignoran que la hipertensión arterial es el principal factor de riesgo para la enfermedad renal crónica.


4- Comer en forma saludable y mantenerse en peso ayuda a controlar la hipertensión y la diabetes. Bajar el consumo de sal: no más de una cucharadita pequeña de café (equivalente a 2 a 3 gramos de sal) por día. Tratar de consumir menos comidas preprocesadas.


5- Hidratarse con agua. Se calcula que entre un litro y medio y dos litros por día es una cantidad apropiada. Colabora con la función depuradora de los riñones, que eliminan los excesos de sales, urea y toxinas.


6- No fumar. Fumar disminuye el flujo de sangre hacia los riñones e incrementa un 50 por ciento el riesgo de cáncer renal.


7- No tomar medicamentos sin consulta previa. (DIB).




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