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23/04/2012
Y volvió Y.P.F.

La madre que las parió a todas


Por Gabriel Ervitti.. Y al final, era cierto. Los rumores de pasillos y oficinas, se hicieron realidad.
Una de las empresas emblema de nuestra nacionalidad vuelve al Estado. Sin dudas este día viene para quedarse, marcando a fuego la memoria de nuestro pueblo. Al escucharse ese nombre, Y.P.F. una parte de nosotros se enardece. Hoy podemos decir con orgullo que somos parte, esta etapa de nuestra historia, de la recuperación de Yacimientos Petrolíferos Fiscales....


Pero déjenme detenerme un poco en el proyecto de ley.
Para no hacer un análisis pormenorizado que exceda el conocimiento de quien esto escribe, planteémonos este anuncio, este proyecto, desde dos ejes fundamentales.


Tanto o más importante que la recuperación de Y.P.F. es el anuncio de la declaración de interés público del autoabastecimiento, la explotación, industrialización, transporte y comercialización de hidrocarburos.


Esto es fundamental. Nos saca de la idea general imperante en este sistema, en el que toda materia es empujada a la categoría de commodity. Con esto dimos un paso enorme. El petróleo y el gas dejarán de estar sujetos al imperio del mercado y pasarán a estar al servicio del bienestar social, pensado además como recurso estratégico.


Y claro, lo que decíamos, la recuperación de Y.P.F.
Es esta medida la que permite que lo antedicho pueda tener una vía verdaderamente posible de realización. Es el control de Y.P.F. por parte del Estado el puntal fundamental para el logro social y estratégico primigenio.


Con Y.P.F. no solo recuperamos una fábrica. Esta medida nos abre también las puertas para el control de todas las empresas que operan en el país. Ya no está sólo el empresariado haciendo y deshaciendo a su antojo, sino que está el Estado para imponer nuevas reglas y ejercer el control.


Pero no podemos dejar de ver lo que simbólicamente significa la recuperación en sí de YPF. YPF es parte de la memoria viva de nuestro pueblo, nos remonta a la tradición más rica de nuestra historia, una historia que se sigue construyendo.


Se nos despierta, junto con YPF, un espíritu de liberación, emancipatorio, un ideario social que estuvo siempre latente, pero es con una medida como ésta cuando vuelve a aflorar con más fuerza, con revivida pasión.


Y también, hablando desde el orden de lo simbólico, es un cambio de paradigma.
La Y.P.F. privada, como emblema del neoliberalismo, y la recuperación de Y.P.F. como bandera de un cambio de época.


Y es así que un día volvió Y.P.F., la madre que las parió a todas.
Esa gran empresa Nacional que trascendió ampliamente las fronteras de nuestro país, intencionando sobre toda la patria grande Latinoamérica. Tanto que tuvo una fuerte influencia en la formación de las empresas de países hermanos como la Y.P.F.B. (Yacimientos petrolíferos fiscales bolivianos), la brasilera Petrobras, y la uruguaya ANCAP.


Volvió Y.P.F. La madre que las parió a todas. Símbolo de las soberanías de nuestra patria grande.
Pero claro, los símbolos no serían símbolos si no remitiesen a algo. Y a lo que remiten es a un verdadero, real cambio de época. La historia de los pueblos está atravesada por símbolos, símbolos que no son otra cosa que memoria e identidad. Y por supuesto, esta es la manera de revitalizarlos, de reencontrarnos en ellos, pero la única forma de volver a hacerlos carne, de que vuelvan otra vez a impregnar las fibras más íntimas de nuestro pueblo, es trabajar hoy, fortaleciendo nuestra cultura, nuestra identidad, forjando con ellas nuestro presente y el futuro que nos espera.


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