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14/03/2012
Informe Especial

Trastornos del sueño


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El sueño es de gran importancia en nuestras vidas. Por algo “invertimos” un tercio de la existencia en dormir. El sueño es esencial y no debe compensarse con nada más, ya que tiene una fuerte relación con la salud. Si bien se trata de una función básica de los seres vivos, su importancia e interés ha ido cambiando al calor del desarrollo de la civilización. Este 16 de marzo se celebra el día mundial del sueño, buscando generar conciencia en la temática....


El buen dormir permite crecer saludablemente y mejorar la calidad de vida. Los niños de edad escolar, los adolescentes, los jóvenes, los adultos y los adultos mayores necesitan el sueño de calidad para mantener una vida saludable. Los problemas del sueño constituyen una epidemia global que amenaza la salud y calidad de vida para el 45% de la población del mundo. Aunque los desórdenes del sueño son evitables y tratables, menos de una tercera parte de quienes los padecen buscan ayuda profesional.


El sueño es de gran importancia en nuestras vidas. Por algo “invertimos” un tercio de la vida en dormir. El sueño es esencial y no debe compensarse con nada más, ya que tiene una fuerte relación con la salud. Así que es necesario dormir bien. Hay evidencia sustancial que el sueño toca a un papel importante en las funciones metabólicas, cognoscitivas, restaurativas, inmunes, y endocrinas.


Si bien se trata de una función básica de los seres vivos, su importancia e interés ha ido cambiando al calor del desarrollo de la civilización. La Revolución Industrial y el advenimiento de la luz eléctrica, generaron transformaciones que en los últimos 100 años supusieron una reducción del tiempo de descanso.


Problemáticas
La privación crónica del sueño, es decir, la insuficiencia de sueño, es el motivo más común del cansancio durante el día, y es una reconocida causa de incremento de las posibilidades de sufrir accidentes de trabajo o en la vía pública. Estas es una de las razones por las cuales los profesionales más se preocupan.


En la actualidad se reconocen más de 100 enfermedades relacionadas con el sueño: de índole conductual (desórdenes de los horarios y ritmos de sueño), de características neurológicas (como la narcolepsia, las alteraciones de la actividad eléctrica cerebral), trastornos de movimiento durante la noche (por ejemplo movimientos de las piernas) y alteraciones de índole respiratoria.


Entre estas últimas, una de las enfermedades respiratorias más comunes es el Síndrome de Apneas del Sueño, que representa el 80 % de las consultas a profesionales. “Consisten en episodios repetidos de cierre de la garganta al dormir, que al principio se pone en evidencia porque el aire pasa con dificultad y genera ruido, que no es otra cosa que el ronquido. Cuando en trastorno es mayor, se verifica una verdadera obstrucción al paso del aire que se denomina Apnea” así lo definió en una entrevista periodística el Dr. Eduardo Borsini, médico neumonólogo del Hospital Británico.


Insuficiencia
Sin embargo el problema más común que se presenta por estos días es el sueño insuficiente. Planteado así, parecería referirse a una problemática sencilla, que solo se traduce en no dormir lo necesario. Sin embargo este trastorno trae aparejados otras complicaciones. La insuficiencia estimula el deseo de comer alimentos ricos en calorías, lo que pone en marcha un círculo vicioso: provoca fatiga, la fatiga reduce la actividad física, lo cual a su vez reduce el gasto energético y conduce a la obesidad, que por sí misma deteriora el sueño.


Por otra parte, la secreción elevada de cortisol, un mecanismo defensivo ante la agresión, representada en este caso por la falta crónica de sueño, podría además causar daño de las células cerebrales y del sistema inmunitario y aumentar la vulnerabilidad a las infecciones y a otras enfermedades.


En horas
En los últimos 50 años, se han perdido en promedio dos horas de sueño diario o 14 horas semanales o 60 horas mensuales. De esa pérdida solo se puede recuperar un tercio, es decir, puedo dormir unas horas de más los fines de semana, pero no lo suficiente para recuperar todo el sueño perdido.


Lo perdido, perdido está y se refleja en forma de somnolencia diurna, disminución de la atención y la memoria, hiperactividad, detención del crecimiento en niños, depresión, alteraciones cardiovasculares y metabólicas y bajo rendimiento escolar y laboral.


Es por ello que los especialistas recomiendan que los niños y adolescentes duerman al menos nueve horas por noche y, los adultos, no menos de siete horas, los siete días de la semana. El cuerpo humano puede soportar el hambre y la sed más que la falta de sueño, ya que la tolerancia a la carencia de sueño es muy baja. Aquí, el sexo femenino se ve más perjudicado ya que recientes investigaciones las postulan como “presas” de esta dolencia.


Propensas
Según un informe de la Sociedad Española de Sueño (SES), la incidencia del insomnio en mujeres premenopáusicas se sitúa entre el 33 y el 36% y en posmenopáusicas aumenta hasta el 41 y 61%, debido a una tendencia creciente a la ansiedad y depresión.


En tanto, durante el embarazo los trastornos del sueño se acentúan, en parte por cambios fisiológicos como la distensión abdominal, los movimientos fetales, la astenia, lumbalgia, el aumento de la frecuencia miccional o los vómitos, causantes de más despertares nocturnos y reducen la eficacia del sueño.


El informe estimó que cerca del 70% de las mujeres embarazadas tiene algún trastorno o dificultad en el sueño, como insomnio o somnolencia excesiva. No obstante, el especialista Francisco Campos, miembro de la SES, señaló que esos cambios fisiológicos son transitorios y están relacionados con las variaciones hormonales propias del proceso gestacional.


Añadió que "si bien parece que la calidad del sueño se mantiene alterada en el postparto inmediato, probablemente por los cambios hormonales y la preocupación por el recién nacido, la calidad del sueño se restaura durante el año posterior al parto".


Por otro lado, la menopausia es otro de los momentos en los que la mujer experimenta cambios hormonales que se traducen en alteraciones físicas, fisiológicas y psicológicas que favorecen la aparición de trastornos o dificultades en el sueño. Además, los cambios hormonales propios de ese período justifican el aumento de los casos de apnea del sueño en mujeres postmenopáusicas.


En lucha
Sin embargo los profesionales no dudan en “alertar” también a los hombres de estos trastornos que se manifiestan en la cotidianeidad e impiden el desarrollo total de cada sujeto. Es por ello que este 16 de marzo una vez más, especialistas de todo el mundo celebraran el día del sueño para generar conciencia e informar a la población que “dormir lo suficiente mejora la calidad de vida”.


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