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28/10/2011
Interés General

Cocinas "al sol"


cocinando-281011 (62k image) En Mendoza, el Laboratorio de Ambiente Humano y Vivienda (LAHV) desarrolla un programa de diseño y transferencia de tecnología destinado a la instalación de cocinas y hornos solares. Son artefactos sencillos de construir y sustituyen todo tipo de combustibles. Un verdadero aporte tecnológico para las comunidades rurales....


Un suizo llamado Horacio de Saussure inventó en la segunda mitad del siglo XVIII un artefacto que luego fue llamado hot box (caja caliente), con la que se lograban temperaturas suficientes como para calentar comida mediante energía solar. A partir de entonces, se desarrollaron infinidad de artefactos que utilizaron al sol como fuente directa para la cocción y calentamiento de alimentos. Sin embargo, la difusión de los combustibles fósiles y el uso intensivo de la leña mantuvieron relegada a esta tecnología hasta fines del siglo XX, cuando comenzó un lento regreso para demostrar sus ventajas.


En nuestro país, el Laboratorio de Ambiente Humano y Vivienda (LAHV) tiene su sede en el Centro Regional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas
(CRICYT) de Mendoza. Allí, desenvuelve sus actividades sobre una amplia gama de temas que interrelacionan el hábitat con la energía en zonas áridas. Por eso, se ocupan -entre otras cosas- de: diseño bioclimático de edificios, carpinterías energéticamente eficientes, ecodiseño de productos industriales y también... de cocinas y hornos solares.


Diseñar y transferir


Aunque institucionalmente forma parte del Instituto de Ciencias Humanas, Sociales y Ambientales (INCIHUSA / CONICET), este Laboratorio desarrolla desde 1994 no sólo un espacio para trabajos teóricos y experimentales, sino que perfeccionó sus diseños a partir de la transferencia de tecnología a comunidades específicas.


Un ejemplo de lo dicho son los hornos y cocinas Ñacuñán, que hasta tomaron el nombre de la comunidad en la que fueron instalados inicialmente. A partir de allí, se optimizaron los diseños, hasta llegar a disponer de tres modelos que son transferibles: una cocina solar plana y los hornos solares Ñacuñán 1 y 2, siendo éste último fácilmente comercializable.


La cocina solar abierta posee un reflector con distintos planos que permite reflejar la energía solar sobre la olla o fuente que quiera utilizar. La olla se coloca dentro de una bolsa de polipropileno para producir un "efecto invernadero" que permite que la temperatura suba más rápido y evita pérdidas por la acción del viento.


Se trata de un diseño de cocina solar tipo Cookit apta aún para funcionar en invierno aún en latitudes más allá de los trópicos y con temperaturas ambientales bajas. Estas cocinas están siendo ampliamente difundidas por voluntarios del Solar Cookers International (SBI) en sus publicaciones, ya que por su simplicidad, bajo costo y facilidad de armado prometen ser más fácilmente transferibles.


Cuestiones de accesibilidad


La utilización de cocinas y hornos solares tiene especial importancia en áreas energéticamente aisladas y urbano-marginales, que cuenten con una buena cantidad de días/año de luminosidad. En las primeras, el recurso habitualmente utilizado es la leña, un combustible que siempre implica problemas de acarreo, pero también de daño ambiental por desmonte y desertificación.


Pero existe una ventaja adicional -y decisiva- para las familias y comunidades que puedan acceder este recurso tecnológico. Con la cocción solar, se garantiza la inocuidad de los alimentos y se pueden evitar las enfermedades de origen alimentario.


En barrios urbanos pobres, suele usarse el gas licuado, un combustible cuyos precios son frecuentemente sometidos a presión, en un mercado de matriz oligopólica. La cocción solar entonces se presenta como una seria opción para reducir, en mayor o menor medida, la magnitud de los problemas planteados. Se trata de artefactos sencillos que permiten cocinar sin hacer uso de otros combustibles -sólo requiere días claros o parcialmente
nublados- y no necesitan mantenimiento.


El LAHV avanzó en la metodología de transferencia de este tipo de artefactos principalmente en comunidades rurales. Pero transferir una tecnología novedosa es siempre una tarea más compleja que la del estudio y diseño.
Ahora se requiere tiempo y de un equipo de seguimiento para la adaptación a los nuevos usos.


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