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09/04/2011
Cultura

El legado de Atahualpa Yupanqui asegurado


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Teresa Chavero, sobrina de Atahualpa Yupanqui, una de las figuras cumbres de la música popular argentina, heredó la pasión musical de su tío y a través del canto y el piano mantiene vivo el vasto repertorio de quien puede ser considerado el máximo artista criollo....


Héctor Roberto Chavero, o mejor dicho Atahualpa Yupanqui, siempre recordó su pago natal de Pergamino, donde hace casi 30 años, con el final de la dictadura y el advenimiento de la democracia, regresó a visitar a sus familiares y amigos, tras un largo exilio en Francia.


Hoy, su dilecta sobrina, Teresa Chavero, exhibe cómo heredó esos genes donde el arte se enlaza con las raíces más profundas de nuestra cultura.


Para don Ata, aquella visita realizada en agosto del año 1983 a la ciudad de Pergamino le había despertado una enorme expectativa, porque después de vivir 20 años exiliado en Francia, quería reencontrarse con su familia, los Chavero, algunos de ellos, ferroviarios igual que su padre.


El autor de “Le tengo rabia al silencio”, “nació el 31 de enero de 1908 en una humilde vivienda de Lagos e Italia, de Pergamino, y luego se crió hasta los 9 años en Campo de la Cruz, una casa de campo de la que hoy apenas quedan unas pocas ruinas, ubicada a 15 kilómetros de esa ciudad del norte bonaerense”, relató Teresa Chavero, sobrina de Atahualpa.


“Eramos chicos y mi papá decía `yo tengo un primo hermano que se llama Atahualpa es cantor y poeta`, y nosotros nos reíamos, le decíamos `qué bolacero papá`, pero resultó que era cierto nomás”, recordó Teresa.


La mujer, que para continuar la senda de su célebre tío es pianista y cantora, aborda todo el vasto repertorio de don Ata.


La intérprete narró que su progenitor era ferroviario al igual que el padre de Atahualpa “y de chicos se encontraban en Pergamino, pero después el destino los separó. Mi tío se radicó en Junín por el trabajo de su papá, aunque igual, siempre estaban en contacto con mi padre”.


“A mi tío Atahualpa lo conocí de grande, aunque ya lo tenía visto por fotos, y cuando regresó de Francia tras el exilio, dijo que quería encontrarse con toda su familia en Pergamino. Su visita fue en agosto de 1983, y en esa ocasión ofreció un recital en el desaparecido Cine Monumental. Para todos los parientes fue un honor y una enorme emoción recibirlo”, comentó Teresa.


Yupanqui llegó al lugar a bordo de un vehículo, y ni bien se detuvo una mujer corrió a abrirle la puerta. Era su sobrina Teresa, y cuando don Ata se enteró que su apellido era Chavero, la tomó de las manos, le dio un beso y le dijo: “los quiero a ver a todos los Chavero en la primera fila y después del recital nos reunimos para charlar”.


“Ahí -se explayó- nos vio a todos, e incluso visitó a una prima que en ese entonces tenía 92 años (Andrea Chavero de Pérez), que había sido directora de Escuela y profesora de piano”.


De sus largas charlas con Yupanqui, Teresa extrajo que su tío “era una persona dulce en el trato, aunque muy severo, le gustaban las cosas rectas. `Hay que ser sinceros, aunque digamos cosas tristes, penosas`, es lo que él me transmitió y también me dijo: “vos en vez de sobrina, sos mi hija, me gustás porque sos sencilla y clara en el hablar”, apuntó emocionada.


En busca de otras coincidencias con el célebre autor de “Piedra y camino”, “La flecha” y “El arriero”, por citar apenas algunas de sus obras, comentó que “soy zurda igual que mi tío”.


“Parece -abundó- que soy la única zurda de la familia Chavero, mi hijo Roberto siempre me dice: ´tenés las manos igual que tu tío Yupanqui, los dedos largos y medios deformados como tronco de parra. Pero con estos mismos dedos toqué el piano para Atahualpa y le gustó como lo hice”.


Teresa tampoco olvida aquella frase que le lanzó su famoso tío, después de oírla cantar y ejecutar el piano. ´Yo si mañana o pasau me voy pa´l cielo y las estrellas, vos vas a seguir con la música y esa vocación tuya´.


Esas palabras fueron suficientes, ahí empecé a cantar y debuté en el salón de Bellas Artes de Pergamino, acompañado por Arturo Zeballos, cantautor y fanático admirador de Atahualpa”, consignó quien actualmente vive en el barrio Acevedo de esa ciudad bonaerense.


La sobrina de don Ata también cantó en Cerro Colorado durante el homenaje por los 100 años del nacimiento de Yupanqui, y lo hizo con tanto suceso, que cuando bajó del escenario, Jairo -una de las estrellas invitadas a la celebración-, la felicitó y le dio un abrazo.


“Jairo me dijo que había interpretado como nadie a mi tío, y yo le respondí `claro, si soy de su misma sangre`”, reveló al revivir aquel momento.


Luego comentó que si bien canta todo el repertorio de don Atahualpa, “a veces me desvío con alguna canción del ´Chango´ Rodríguez como ´Luna cautiva´, por ejemplo, que tiene mucho sentimiento”.


Por último, Teresa dijo que don Ata tenía “un trato preferencial con ella” y subrayó que “nunca olvidó sus pagos y tampoco a su familia. El disfrutaba mucho de sus visitas a Pergamino (Notio)


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