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27/08/2009
Salud

Los chicos también sufren la obesidad


obesidad_270809 (29k image) Anteriormente se consideraba a la persona con sobrepeso como alguien que gozaba de buena salud, sin embargo ahora se sabe que la obesidad tiene múltiples consecuencias negativas para nuestro organismo. Causas y tratamientos de una enfermedad que va en aumento...


(Dypra) -Discriminación, burlas y segregación son algunas de las actitudes a las que deben enfrentarse día a día los niños obesos. Sin duda esta exposición, en una sociedad que no está preparada para este tipo de trastorno provoca que esos niños crezcan con un sentimiento de autoestima baja, hace que se aíslen y tengan problemas para integrarse a grupos de su edad.


La obesidad infantil es un trastorno en la alimentación que involucra tanto lo biológico como lo emocional. Se considera que un niño la padece cuando su peso corporal supera el 20% del esperado para su edad, talla y sexo.


La psicoanalista Eva Rotemberg, directora de la Escuela para Padres, habló con Informes y manifestó: “Esta patología tiene su manifestación en lo físico pero tanto lo que la genera, la ansiedad que lleva a la ingesta compulsiva, como las consecuencias que tiene en el niño, el sufrimiento que vive generado por la discriminación, son de orden emocional. Es un trastorno y un síntoma que expresa una angustia del niño pero es a la vez generadora de mayor angustia para él”.


La licenciada, especialista en niños y adolescentes, explicó las causas y consecuencias sociales de la enfermedad: “La obesidad surge como procedimiento defensivo en dos sentidos: por un lado como auto calmante de la ansiedad y de la sensación de vacío. Y por otro lado, como modo de recubrir el aspecto de la personalidad sentido como desvalido. Por debajo de un cuerpo más robusto que el de los compañeritos, un niño obeso esconde mucha fragilidad.”


En este sentido, la relación familiar resulta fundamental: “Puede haber un desencuentro entre el amor que los padres sienten por su hijo y cómo lo recibe él, que se va repitiendo, potenciando y complejizando con el tiempo, frente al cual el niño come compulsivamente tratando de llenarse la panza, de llenar interiormente un vacío que no se llena nunca, por lo menos con comida, porque es un vacío de otra cosa”.


El sobrepeso es un factor de riesgo para muchas enfermedades. La obesidad infantil “desgasta” el organismo del niño de forma acelerada y desde muy temprana edad. Cuando un niño que ha padecido esta enfermedad durante su infancia llega a adulto, seguramente su organismo no se encontrará en óptimas condiciones debido a que la obesidad le ha ido ocasionando diferentes trastornos, algunos de ellos imperceptibles.


Las Cifras


Según un reciente relevamiento del ministerio de Salud y la Dirección de Escuelas bonaerense, 3 de cada 10 chicos son obesos o están excedidos de peso en la provincia. Fueron estudiados casi 200.000 alumnos de 2 a 20 años, de los 3 niveles educativos.


Los resultados de ese estudio consignaron que el 14% (27.339 chicos) son obesos, mientras que el 14,6% (28.515 chicos) tienen sobrepeso. Es decir, el 28,6% de los alumnos tiene problemas con su peso. Estadísticas del ministerio de Salud de la Nación refieren que actualmente el 60% de los argentinos tiene sobrepeso, y de ellos la mitad son obesos.


Lo más preocupante de estos datos, según señalan los expertos, es su relación directa con enfermedades como la diabetes, la hipertensión y el síndrome metabólico, que a su vez generan serias complicaciones cardíacas.


"Este mal se da en todas las clases sociales; en las capas más empobrecidas porque comen con exceso hidratos de carbono, y en los sectores medios y altos porque consumen en exceso comida basura y golosinas”, manifestaron los especialistas encargados del relevamiento.


También las autoridades del estudio agregan que “otras de las causas es el sedentarismo, e influye también la genética, ya que un chico con un padre obeso tiene el 40% más de posibilidades de serlo él también, cifra que sube al 80% si los dos padres son obesos".


A su vez, según una investigación reciente de la Asociación Americana del Corazón, las arterias de muchos niños y adolescentes obesos estudiados en los Estados Unidos son tan gruesas y duras como las de adultos de 45 años, señal de que podrían sufrir graves dolencias cardiovasculares a una edad más temprana que la de sus padres si no se revierte su estado antes de que sea tarde.


Sedentarismo


Hasta hace algunos años, se preparaban comidas frescas y saludables en casa, ahora el ritmo ajetreado de vida, nos ha orillado a preferir alimentos procesados debido a la rapidez de su preparación y bajo costo, sin contemplar el grave daño que esto hace a la salud. Mientras que antes se acostumbraba que los pequeños realizaran mucha actividad física al aire libre, ahora la televisión y los videojuegos han ganado terreno, lo que ha provocado que el ejercicio caiga prácticamente en desuso.


La combinación del sedentarismo con malos hábitos alimenticios da lugar al la enfermedad de la obesidad, por eso desde todas las aéreas de salud exhortan hacer actividad física.


La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda actividad física aeróbica moderada 30 minutos todos los días de la semana. Esto es válido para niños y adultos.


En diálogo con Informes, Gabriel Tarducci, a cargo del área de actividad física y balance energético del Programa de Prevención del Infarto (PROPIA), dependiente de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), confía en las bondades de esta practica: “Además de producir el mayor gasto de energía del día, también activa el metabolismo, mejora la funciones cardiovasculares, metabólicas, endócrinas, nerviosas y previene trastornos por estrés”.


“Claramente la actividad física es el único factor que cuando se modifica a sí mismo, también es modificador de todos los demás factores de riesgo. Si se analiza, se verá que la sociedad no cuenta con ninguna otra herramienta más poderosa, universal, inocua y gratis como ésta”, resaltó el profesor.


Normativa


Desde el 1º de junio está reglamentada la ley de obesidad en la Argentina. De esta forma los tratamientos para bajar de peso quedaron incluidos en el Programa Médico Obligatorio, lo que implica que el sistema de salud pública, las obras sociales, mutuales y empresas de medicina prepaga deben hacerse cargo de los mismos.


Las consultas ambulatorias, el seguimiento del tratamiento, la medicación en los casos que sea necesaria y los procedimientos quirúrgicos para abordar el problema de la obesidad, así como de otros trastornos alimentarios, fueron incluidos en la reglamentación de la ley que había sido sancionada en agosto de 2008.


Ley 26.396, de trastornos alimenticios, establece que la obesidad es una enfermedad y que es un problema de salud pública, por tanto, sujeta a políticas de gobierno.


Tratamiento


El tratamiento de la obesidad infantil no es una tarea fácil, ni para los médicos, ni para la familia, ni para los niños ya que hoy en día el tratamiento se basa en la modificación de los estilos de vida, lo que implica en la alteración de sus hábitos alimentarios y físicos.


El método usado para tratar la obesidad infantil se basa fundamentalmente en la combinación de una limitada dieta con el aumento de la actividad física, la educación nutricional y el cambio de conductas. Pero todo eso solo será efectivo si el niño cuenta con el apoyo y el estímulo de su familia. Para que la dieta surta efecto es necesario que el niño reciba estímulos y refuerzo social, a través de mensajes positivos, para que él pueda mejorar su autoestima y sentirse más seguro de sí mismo.


Para la psicóloga especialista en niños y adolescentes Eva Rotemberg lo que necesita el niño, “es no sentirse rechazado sino entendido y poder manejar mejor sus emociones, especialmente el enojo”.


“Depende absolutamente de sus padres y le resulta muy importante que ellos comprendan qué le sucede a nivel del ser, cuáles son las causantes de su ansiedad que lo llevan a comer para llenar una sensación de vacío interno, especialmente no ver en el rostro de sus padres una mirada de rechazo. Esta problemática nunca le incumbe sólo a él porque el ser humano se constituye en un vínculo”, manifestó la experta y mimbro de la Asociación Psicoanalítica Internacional.


Por último, la licenciada aclaró a Informes: “Debe desaparecer la idea o creencia de que la "gordura" en los niños es sinónimo de salud, o que con la edad reducirán de peso. Para evitar la obesidad es conveniente que desde los primeros meses de la vida los niños adquieran un buen hábito alimentario. Debemos pensar en la armonía integral del ser humano como eje de vida”.


Innovación


Expertos argentinos y extranjeros analizaron en un encuentro en La Plata el aumento de la obesidad infantil en América Latina y expusieron un método nuevo para determinar con gran precisión la grasa corporal, lo que permite aplicar el tratamiento más adecuado en cada caso. Con esas herramientas, podrán efectuar las recomendaciones alimenticias más específicas para tratar la obesidad.


En una entrevista concedida a este medio Gabriel Tarducci, a cargo del área de actividad física y balance energético PROPIA explicó en que consiste el nuevo procedimiento para medir la masa corporal.


“El método llamado de Agua Corporal Total por Dilución Isotópica consiste en utilizar un marcador natural como es el deuterio (isótopo no radioactivo derivado del hidrógeno) para conocer mediante análisis de espectrometría de masas, el volumen total de agua corporal de cualquier persona, sabiendo con gran exactitud cuánta agua tenemos en el cuerpo, luego también sabiendo que la grasa corporal carece totalmente de agua, por diferencias simples conoceremos cuánta grasa hay”.


El método casero y más conocido para medir la masa corporal es el famoso índice de Quetelet que se basa en la magnitud de la talla, medida en metros, y del peso, expresado en kilos. Si el resultado de esta cuenta matemática da entre 18.5 y 25, se está ante un peso ideal, pero superado estos guarismos, se lo considera sobrepeso.


Para el profesor Gabriel Tarducci, este nuevo procedimiento, “es muy importante porque permite mejorar todos los demás métodos existentes hasta hoy, los cuales son fáciles de utilizar, de muy bajo costo y de aplicación masiva, pero carecen de exactitud. A partir de ahora se podrán corregir para hacerlos más precisos, mediante la comparación con el método de referencia de agua corporal total por dilución”, concluyó


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