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24/07/2009
En Campo de Mayo

Grupo sorprende a puesto del Ejercito y le quita las armas


fal_240709 (35k image)Al menos cuatro delincuentes armados irrumpieron en un puesto de guardia del regimiento Campo de Mayo del Ejército Argentino, donde redujeron a dos suboficiales y dos soldados y robaron fusiles FAL y varios cargadores...


El hecho ocurrió el ayer alrededor de las 23.40, cuando los delincuentes ingresaron al predio castrense y sorprendieron a dos soldados y dos suboficiales del puesto de guardia "Banco de Sangre", situado a pocos metros del Hospital Militar.


Los investigadores del caso informaron que trataban de determinar si hubo un "entregador", al tiempo que realizaron rastrillajes para tratar de dar con la banda.


Asimismo, sospechan que el único objetivo del hecho sería alzarse con armas de alto poder de fuego para, presuntamente, utilizarlas para cometer un "golpe más grande", tal como ocurrió en junio de 2007, cuando del mismo predio asaltado ayer robaron varios fusiles que luego fueron encontrados en poder de una banda de ladrones de blindados que fue desarticulada.


En este caso, los ladrones eran cuatro jóvenes armados, vestidos con ropas militares y con sus rostros cubiertos por pasamontañas.


Según informó el Ejército en un comunicado, "los asaltantes, que estaban con la cara cubierta y vestidos con ropa verde oscura similar a la vestimenta militar, tomaron por sorpresa a un soldado voluntario que se encontraba de guardia y simultáneamente, abordaron al puesto reduciendo al personal que permanecía en el mismo, apuntándoles con armas de puño".
Se trata de dos sargentos y dos soldados, indicaron fuentes de la investigación.


El Ejército indicó que, tras reducir al personal militar, los ladrones robaron "tres fusiles FAL calibre 7,62 milímetros y nueve cargadores con su munición correspondiente (180 cartuchos en total)".
Luego "rompieron la radio y les quitaron los celulares personales, imposibilitando la comunicación con el resto del sistema de seguridad", precisó la fuerza castrense.


Los delincuentes huyeron con el armamento aprovechando las facilidades de acceso de la zona del predio ubicado sobre la ruta 8.
El soldado que fue tomado por sorpresa fue golpeado pero sin mayores consecuencias para su salud física, se informó.


Los mismos voceros informaron que se encontró un agujero en un alambrado y ahora se investiga si por allí ingresaron los asaltantes y si la rotura es nueva o ya estaba.


La causa está en manos del Juzgado Federal Nº 1 de San Martín, actualmente subrogado por el juez federal de Tres de Febrero, Juan Manuel Culotta.


Se trata del mismo magistrado que investigó un robo similar cometido el 9 de junio de 2007 en Campo de Mayo, donde un grupo de ladrones también se apoderó de fusiles FAL y otras armas.


El juez Culotta le dio la investigación de este nuevo hecho a Gendarmería Nacional, que es la misma fuerza federal que logró en el robo de 2007 detener a dos de los presuntos autores y recuperar los fusiles.


En esa oportunidad, intervinieron más de dos personas, por lo que los investigadores tampoco descartaban que alguno de los autores que quedó prófugo de ese primer robo haya participado de éste, o al menos haya aportado información.


Una fuente judicial indicó que, además, el juez Culotta le dio a Gendarmería la instrucción de poder contar con el apoyo de la policía bonaerense y por ello colabora la Subdelegación de Investigaciones de San Miguel.


"La Policía bonaerense tiene más calle y conoce mejor la zona y los delincuentes que actúan en ella. Es probable que puedan obtener algún dato de un informante que ayude a identificar a los autores", dijo la fuente judicial consultada.


La principal hipótesis del juez es que se trató de una banda de delincuentes "pesada" que necesitaba robar los fusiles para concretar golpes importantes como asaltos a bancos o blindados, o secuestros extorsivos.


Los investigadores tampoco descartan que se trate de delincuentes que se dediquen al mercado negro de las armas, es decir, que provean o alquilen este tipo de armamento pesado a otras bandas.
Esta mañana, personal de la Policía Científica de Gendarmería realizó un relevamiento en Campo de Mayo en busca de algún rastro, huella o evidencia que permita identificar a los delincuentes.


El juez Culotta también mandó a revisar las cámaras de seguridad de la zona -en el sector del robo, no las hay-, para intentar detectar algún movimiento o la presencia del vehículo de apoyo que seguramente los estaba esperando. (DIB/DYN/Télam)



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