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13/01/2009
Territorio Bonaerense

La mayor sequía en los últimos setenta años


La producción para la Campaña 08/09 está seriamente comprometida por la mayor sequía en los últimos setenta años, y según especialistas, si en las próximas semanas no caen entre 100 y 150 milímetros de agua, gran parte de la producción corre peligro de perderse, ya que en el 75 por ciento del suelo fértil de la provincia registra una capacidad de agua útil nula...


Actualmente, los pronósticos más optimistas señalan que, en caso de que haya un cambio en las actuales tendencias climáticas y se pueda recuperar el perfil de humedad del suelo, los rindes caerán entre un 20 y 30 por ciento para la soja y un 50 por ciento para el maíz.


El problema de la sequía no es actual ni es el único: la caída en las precipitaciones en los últimos años –en 2008 cayeron, en promedio, 500 milímetros menos que la media histórica- hace que los suelos no posean una humedad óptima.


Y además de este problema, otros aspectos climáticos y de manejo de los cultivos contribuyeron a agravar la situación, como las altas temperaturas en otoño, invierno y primavera, la baja humedad relativa, la presencia temprana de plagas y la “escasa o nula fertilización fosforada”.


Stella Carballo, la especialista del Instituto de Suelo y Clima del INTA Castelar, indicó que “los volúmenes de lluvia están en algunas zonas un 50 por ciento por debajo de los parámetros normales. Y en otras zonas la situación es peor”.


“Las zonas más complicadas en la Provincia son el centro-este, el este, el noreste y el sur. Podríamos decir que la mejor zona es la del noroeste, pero igual hay una fragmentación dentro de ella. Hay distritos donde llovió más y otros, que están a pocos kilómetros, que llovió menos, y esto es común que pase dentro de ciclos secos”, manifestó la especialista.


Según un informe del INTA, “se está atravesando una de las sequías más intensas de las últimas décadas, y la dimensión del área abarcada muestra además el gran alcance territorial de este déficit”.
El organismo señaló que en gran parte del territorio bonaerense, las reservas de agua útil rozan el 0 por ciento, es decir, que se trata de suelos prácticamente secos.


La reserva de agua útil en el suelo es la que puede absorber la planta para nutrirse, y se toma de una relación entre el perfil de humedad del suelo y la capacidad de absorción de los cultivos.
El nivel de 0 por ciento de agua útil, denominado “punto de marchitez permanente”, es aquel en el cual la intensidad del déficit es “irreversible y lleva a la muerte de las plantas”.


Y esta situación se da, según un mapa del Servicio Meteorológico Nacional citado por el INTA, en el 75 por ciento del territorio bonaerense.
Por ello, los productores “piden” al menos 120 milímetros de agua en dos semanas para poder rescatar parte de los cultivos, que se encuentran en “estado terminal”, según señalan.


Es que, en el caso de la soja de primera, las plantas se encuentran en el período de floración –la etapa más crítica, donde se define el rendimiento del cultivo- y ya se percibe un crecimiento menor al habitual.
El ingeniero Antonio Martín, de la Sociedad Rural de Chivilcoy, aseguró que “en el caso de la soja de primera, actualmente se encuentra en el 50 por ciento de su altura normal para esta época, con una menor floración que la habitual”.


Pero el problema más importante se registra en la soja de segunda, ya que “muchas plantas directamente se están secando por la falta de agua” o no se sembraron por el mismo motivo.
Para el técnico responsable del INTA San Cayetano, Daniel Intaschi, “la soja se sembró con muy poca humedad, y los nacimientos no fueron buenos”, por lo que vaticinó “una caída importante” en los rindes de la próxima campaña.


SITUACIÓN IRREVERSIBLE
Si bien aún falta mucho para la cosecha, los especialistas coinciden en afirmar que “lo que se perdió hasta ahora no se va a recuperar”, y señalaron que “la situación es irreversible”.
Es que la sequía impactó negativamente en la etapa de desarrollo de los granos, que no pudieron desarrollarse normalmente y, en muchos casos, se marchitaron.


El maíz es el cultivo más sensible a lo que se denomina “estrés hídrico”, y gran parte de su rinde se define por el agua consumida. En ese sentido, su eficiencia es de unos 20 kilos por milímetro de agua.
Un informe del INTA señala que estos cultivos “expresaron un rápido deterioro” durante el período de floración y vaticina que “a la fecha, el rendimiento del cultivo se encuentra mayormente definido. Una recuperación de las precipitaciones en los próximos días sólo mejoraría el peso de los granos”, factor de menor importancia.


“El resultado del maíz ya está definido en un 80 por ciento, y eso no es bueno: las lluvias que pueden venir no le van a aportar demasiado”, indicó Martín.
En muchas zonas, los productores “pican” el maíz para almacenarlo como alimentos para animales, ya que los granos están “prácticamente quemados”.


En cuanto a la soja, su caída en los rendimientos es menor ante un estrés hídrico. Sin embargo, aunque una lluvia oportuna pueda ayudar a recuperarlos, los cultivos más avanzados –sembrados a principios de noviembre- “muestran escaso crecimiento y cobertura, pérdida de área foliar y, en los casos más graves, cultivos desparejos con aborto de flores más allá de lo normal”.


Esta situación impactará en los rindes, que en la zona sojera por excelencia –noroeste bonaerense- caerán, según proyecciones actuales y siempre y cuando se recuperen los perfiles de humedad, un 30 por ciento. (DIB)


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