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14/04/2005
La tragedia de Manuel Ocampo

“Fue la obra de un loco” dijo un vecino


esquinaocampo150405 (18k image)Manuel Ocampo es una población de 1200 habitantes, ubicada a tres kilómetros de la Ruta 32 y 20 kilómetros de Pergamino. “Acá, nunca pasa nada, solamente el hurto de alguna garrafa o de bicicletas, cosas de pueblo.... pero ahora tenemos miedo... lo que le hicieron a la familia Sanz, no es normal, es obra de un loco” dice un vecino de la localidad que identificaremos como Juan.


En pocas horas todo cambió para esta pequeña población pergaminense. El miércoles 6 de abril marcó a los habitantes y ya nada será igual para cada uno de ellos.


En la madrugada del jueves, dos delincuentes prendieron fuego al comercio de Dionisia y Axel Sanz. La mujer logró escapar, pero el hombre -que sufría problemas motrices- murió por acción del humo y las llamas.


El viejo almacén funcionaba en el frente de la vivienda donde sucedió el horrible episodio, está ubicada en Belgrano y Bv. Ocampo.


Es una construcción de ladrillos de principios de siglo, donde la sobreviviente, junto a otros tres hermanos nacieron y se criaron.


La familia Sanz es tradicional en la pequeña localidad. Muy cerca de la plaza principal se encuentra la Parroquia San Antonio, fundada por don Vicente Sanz, padre de Axel y Dionisia.


El cura Ariel viene todos los domingos de Rosario a dar misa y en el sermón del domingo se refirió con dolor a la situación vivida pocas horas antes por los hijos del fundador del templo.


Un dato que no se debe soslayar es que en la cuadra donde está situado el comercio de Ramos Generales, viven varios policías y a solo una cuadra (en la misma manzana)se encuentra el Destacamento Policial.


No me van
a quebrar


Dionisia trata de seguir su vida “no me voy a quebrar” le confiesa a Colón Doce.
El sábado y domingo la sobreviviente de la tragedia trabajó tratando de poner su casa en orden. Una amiga le dio cobijo en una cálida vivienda pero argumenta “ella (por Dionisia) quiere ir al almacén para abrirlo y seguir atendiendo a la gente”.


El fuego provocado por los forajidos destruyó una habitación y dejo rastros en el resto de los ambientes.
La víctima dice : “La desgracia parece perseguirnos” y agrega “En 1970, mi mamá y mi hermana fallecieron en un accidente protagonizado por tren en Ingeniero White y donde hubo decenas de muertos”.


También recuerda al padre: “Era un hombre que se preocupaba por nuestro futuro, hace ya más de 60 años y debido a la enfermedad alérgica que tenía mi hermana, compró una casa en San Martín en el conurbano bonaerense y allí pusimos un negocio, recuerdo que una vez nos asaltaron, pero los ladrones se fueron sin ejercer violencia”.


El padre de los hermanos Sanz falleció en l956 y desde entonces se hicieron cargo de llevar adelante el negocio.


La investigación


La investigación realizada por Colón Doce indicaría que los delincuentes estuvieron en la localidad de Manuel Ocampo desde la tarde del miércoles y esperaron la oportunidad para dar el golpe “dando vueltas por la localidad”.


El boulevard Ocampo, prácticamente concluye en el escenario de la tragedia. Su prolongación de tierra comunica con Bigand y también se puede llegar a Mariano Alfonso y salir a la Ruta Nacional 8.Los delincuentes habrían llegado al poblado caminando y de la misma forma habrían huido. (No se sabe se hubo algún vehículo que dejaron escondido o alguien pasó a buscarlos)


La hipótesis de Colón Doce: pudo ser que un remis fuera por los asaltantes por eso esperaron hasta las dos de la mañana hora pactada con anterioridad.


Los sucesos acontecieron de la siguiente forma. Dionisia sin sospechar que su vida esa noche cambiaría para siem pre (en el pueblo le dicen Delfina) esperó que dos muchachos terminaran de hacer sus compras y cerró el comercio.


Los chacales habrían estado esperando escondido en los fondos de una casa que es de un policía (ubicada a 30 metros del viejo almacén) y al observar que ya no había ningún cliente golpearon y preguntaron si había pan.


La víctima se confundió y creyó que eran los clientes que recién se habían ido y abrió la puerta. Cabe acotar que es mentira que los ladrones la llamaron por su nombre.


El infierno recién comenzaba y duró hasta las dos de la madrugada del jueves. Los chacales empujaron a la mujer y la golpearon. Uno de ellos era de piel muy morocha, de aproximadamente 35 a 40 años y media aproximadamente 1.70 m de estatura, tenía puesta una peluca con tonos rojizos “similar a la de Moría Casan” dice Dionisia y sobre ella llevaba un gorro con visera.


Además estaba vestido en forma muy particular con una campera color crema y muy ceñida al cuerpo. El cómplice estaba vestido con vaqueros y era mucho más joven, tenía entre 20 a 25 años, cutis blanco de 1.75 a 1.80 m de altura.


En un momento de la “larga noche” el delincuente le dijo a la mujer “Te mato a vos y a tu hermano si no me decís donde esta la plata”. Dionisia se arrodilló y le rogó que no lo hiciera.


Los ladrones iban y venían por los ámbitos revisando todo minuciosamente. No existen dudas que los delincuentes sabían lo que hacían. Un dialogo marca que el lugar no le era extraño, cuando al tratar de determinar donde estaba el dinero le dijeron a la mujer a poco de entrar “tu hermano..”.


Los cacos sabían con seguridad el lazo que unía familiarmente a la pareja de ancianos.
Cabe destacar que los peritos policiales no habrían podido levantar huellas porque los mal- vivientes trabajaron con guantes.


Los cacos golpearon a Dionisia con la culta de un revolver y algo inexplicable: dejaron olvidado sobre una mesa un viejo revolver sin balas. Cuando consiguieron el dinero, ataron a Dionisia a la cama con las manos detrás de la espalda e improvisando sogas con corbatas.


También le pusieron medias de nylón en la boca, para que no hablara.


El hermano también fue atado y antes de retirarse amontonaron papeles y prendieron fuego. La mujer pudo desatarse y pedir ayuda. El anciano Axel, murió sofocado. Los cacos actuaron a cara descubierta y el mayor que usaba la peluca, llamaba la atención porque tenía una voz de mando muy particular.


Robaron los prismáticos


Un hecho que parece menor pero que resulto llamativo para la investigación realizada por Colón Doce, es que los chacales que robaron a Dionisia Sanz y quemaron vivo a su hermano Axel, se llevaron los prismáticos que había en el viejo almacén.


El 31 de diciembre de 2001, en la estancia «El Porvenir» (queda en línea recta a unos 25 kilómetros de Villa Ocampo) los asesinos de Patricio Matcovick, coincidentemente se llevaron unos prismáticos que nunca aparecieron. En ambos casos desecharon las armas de fuego y otros objetos valiosos


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