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03/02/2005
Historia policial

Intrigas, llaves y sospechas


El caso ocurrió en nuestra ciudad en Nochebuena y demuestra como a veces un descuido en una familia puede terminar con el desvalijamiento de la vivienda de su propiedad.


En este sentido, una familia de clase media denunció el posible accionar de un adolescente que habría hurtado las llaves de la casa, abusando de la confianza que le habían dispensado, para luego tratar de ingresar y alzarse con un botín de dinero, joyas y otros bienes.

El hecho tiene características novelescas. El adolescente presuntamente implicado hijo de una familia de clase media y sospechado de ser el autor del hurto de la llave principal de la casa en cuestión, formaba parte de un grupo de amigos y amigas de un miembro del grupo que iba ser la víctima del robo. La amistad de los adolescentes permitía al joven sospechado, tener acceso a los distintos ambientes de la casa y lo que es más importante, al lugar donde se guardaban las llaves de la entrada principal (siempre existe más de un juego) cuando había alguna fiesta de cumpleaños, encuentros de estudio o simplemente reuniones para escuchar música.


Las llaves


En una de esos encuentros, el joven habría tomado un juego de llaves de la entrada principal y se lo llevó consigo. La madre con el correr de los días notó que faltaba un juego de llaves y pensó que alguno de sus hijos o su marido lo había extraviado.
Sin embargo, una compañera de la adolescente dueña de casa, observó al muchacho cuando este hurtaba las llaves y pocos días después le avisó.
La familia cambió la cerradura de ingreso a la vivienda, tratando de resguardar sus bienes. El hecho había quedado en el olvido.


La conclusión de la historia policial llegó durante los festejos de fin de año. En Nochebuena el núcleo se retiro a pasar la fiestas con amigos y familiares dejando la vivienda sin ningún tipo de custodia.
Al regresar el padre, notó que la cerradura de la casa había sido forzada por la insistencia de “alguien” tratando de ingresar una llave que no correspondía.


El aviso de una amiga de la familia y el cambio de cerradura salvó a la familia de lo que podía ser una pérdida económica importante.
La familia realizó la respectiva denuncia policial. La enseñanza que puede dejarnos este hecho es que debemos tratar en reuniones donde hay mucha gente, no dejar juegos de llaves al alcance de supuestos “ intrusos”.


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