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16/12/2004
Caso judicial

Entre asaltos y robos de pollos


Un ladrón supuestamente asaltó dos comercios. La investigación lo daba como principal sospechoso, sin embargo cayó detenido por el robo de dos pollos.


Los perros de una familia habían olfateado a un intruso y estaban enloquecidos. Los ladridos despertaron a toda la cuadra. El ladrón asustado por los canes se había escondido en un techo y finalmente la policía lo detuvo y lo trasladó hasta los calabozos, quedando a la espera de lo que resolviera la justicia. En su haber tenía un profuso prontuario policial. Había sido identificado y nosotros lo llamaremos “L”.


La investigación nos indica que apenas cuatro días antes, el jueves 2 de diciembre, la tarde era calurosa, la ropa se pegaba al cuerpo y dos jóvenes (entre ellos estaría “L”) avanzaban sudorosos por asfalto caliente de calle 49.


Los muchachones apuraron el paso es que a pocos metros observaron cuando César García abrió su negocio de seguros. El comerciante cruzó la oficina para poner en funcionamiento el aire acondicionado. Sin embargo en el medio de la tarea sintió el caño de un arma de fuego en su espalda y las palabras “dame la guita”. Los ladrones se llevaron sin resistencia un maletín con aproximadamente 1600 pesos.


La policía investigó el caso y rápidamente por las características de los ladrones reunió pruebas para realizar dos allanamientos. En la casa del principal sospechoso se encontró un revolver calibre 22 y una capucha. El arma de fuego fue reconocida por García como la usada por uno de los jóvenes que realizó el asalto.


Un mes antes


Un mes antes los delincuentes habrían asaltado un kiosco del barrio 9 de julio. El botín fue magro y la policía tenía pocas pistas. Sin embargo, una persona y luego de una agitada reunión del Foro de Seguridad, brindó a la policía un dato clave. El propio comisario Ruben Oroza se dirigió a una casa en busca de un arma de fuego que habría sido utilizada en el asalto al kiosco.


En la vivienda “marcada” se encontró escondido un revolver. El mismo estaba dispuesto en el interior de una bolsa de plástico que tenía como principal característica que estaba llena de pequeñas migas de pan. El dato de la persona había sido preciso.
El mismo delincuente, identificado como “L”, treinta días después habría asaltado a García. A sus manos había llegado una segunda arma que también fue secuestrada. Sin embargo la justicia fue lenta en resolver el caso.


Pollos


El asalto a García ocurrió el jueves 2, cuatro días después “L” habría ingresado a un gallinero de calle 55 entre 21 y 22. Los vecinos al escuchar el estruendo de las aves asustadas llamaron a la policía.
“L” al observar el despliegue policial, escapó pero con tan mala suerte que lo persiguieron dos bravos perros. El joven debió refugiarse en un techo. La policía lo encontró agitado, sudoroso y asustado. “L” fue preso por romper la jaula de los pollos e intentar robarlos y no por los presuntos asaltos que había realizado y donde la pesquisa había reunido pruebas e indicios para detenerlo.

Cámara de Tinelli

Por estos días y a la luz de los acontecimientos que se suceden, uno piensa que en cualquier momento aparecerá algún actor que trabaja para Marcelo Tinelli y nos dirá “esto es una joda para Tinelli”.


Acto seguido nos llevarán a Buenos Aires, nos premiarán y nos presentarán a los cómplices que tuvo el famoso programa en nuestra ciudad para hacernos la broma.Entonces nosotros sonreiremos y pensaremos “me parecía que no podíamos estar tan locos”.


A las pruebas nos remitimos: que un delincuente quede detenido por robar dos pollos y ni siquiera llamarlo a declarar por ser el presunto autor de dos asaltos es una aberración de la justicia.


Pero esto no es nada. El delincuente “L” deberá realizar profundas pericias sicológicas, porque después de robar 1600 pesos en la casa de ventas de seguros y cuatro días después llegarse a una humilde vivienda , romper una jaula de alambre para llevarse dos pollos que cuestan a los sumo 15 pesos no tiene sentido. Aunque si uno lo piensa bien y no es una broma de Marcelo Tinelli se pueden hacer dos lecturas: tiene un nivel de vida que necesita robar todos los días un banco o está rematadamente loco.


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