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18/11/2004
Dura carta

La muerte del arbitro colonense


Los rumores ganaron la ciudad. En Maipú, Mendoza había muerto un colonense ligado al fútbol deColón. El cuerpo fue peritado y entregado una semana después para su velatorio . Ahora la familia de la esposa del fallecido aclara mediante una carta.


La noticia corrió como reguero de pólvora. El ex arbitro colonense Ceferino Daniel Almirón Gini de 33 años, había muerto a las 8 hs de la mañana del 22 de octubre. Almirón vivía junto a su esposa y dos hijos en la calle Ozamis Sur de Maipú, Mendoza.
El arbitro estaba desayunando y murió repentinamente.

La justicia al faltarle los documentos y por no ser de la zona habría ordenado las pericias correspondientes. En Colón las versiones fueron muchas e iban increscendo. El rumor ganó la calle. Se habló de enve- namiento, y presunto homicidio. Finalmente el cuerpo de Almirón llegó a la Cooperativa Fúnebre de nuestra ciudad donde pudo ser velado por sus familiares.


En el certificado médico firmado por Hugo San Martino, matricula 8175, indica como causa de la muerte Insuficiencia Car diaca Aguda. Las pericias judiciales posteriores habrían dado que la muerte fue natural debido a una falla cardiaca en el ex convecino.


La familia


Stella Maris Jaime y familia (hermana de la esposa de Almirón) argumentan en una carta : “En otro tiempo yo no prestaba atención a lo que se murmuraba de MI, ni en torno a mi. Pero viví. Y tuve que advertir en el transcurso inmensos sinsabores; pero lo peor es darse cuenta que la muerte es un daño irreparable, que deja a todo ser humano en ruinas, situación que afronté muy de cerca por perder a varios seres queridos; y a todo ello sumar la voluntad deliberada de las habladurías gratuitas.


Ir viviendo en carne propia la injusticia de escuchar que ante la desgracia ajena, ociosos incoherentes y hasta ignorantes se podría decir, vertieron dichos inciertos y malignos; jactándose de hablar contra mi familia domiciliada en la ciudad de Maipú, Provincia de Mendoza, afectando también por ello al resto de los míos que viven en esta localidad.


Que solo expreso en estas líneas una aclaración; no un justificativo ya que no hay nada que justificar; para que la poca dignidad que les queda a “estas pobres personas”, las cuales no necesito nombrar pero que día a día estarán frente a mí y los míos.... piensen que están causando un tremendo daño por su bajeza, por el hecho de hablar de algo tan serio sin saber, solamente pido se tomen la molestia por un segundo de mirar para atrás y fijarse en los suyos que nadie esta ajeno a la voluntad de Dios”La misiva continua :” Así, que directamente a ellos, a estas personas sin valentía e hipócritas, por conocerlos bien, digo: no son ejemplos de sociedad para hablar de alguien, ni tampoco tienen la certeza de estar ajenos a vivir lo mismo, a que Dios ponga en su camino similar situación; no son dignos de poner en su boca el nombre de los míos.


Que ante estos rumores falsos digo: que mi familia no fue molestada judicial, ni policialmente, todo lo contrario fueron ayudados y contenidos, ni están bajo causa alguna; solo no viajaron a este medio por cuestiones económicas, motivo que no es incumbencia de nadie; por ello espero que en lo sucesivo la angustia ajena no les haga mover maliciosamente la lengua.

Mi preocupación en si, es porque existen dos inocentes de por medio, así que pido que sean responsables de sus palabras, que repriman severamente la lengua y que consideren que la maledicencia es un consuelo de la mediocridad. Por eso, para los mediocres convencidos que hablan con la verdad rebajando a los demás, haciendo ecos de mentiras, todo eso sabrán mis amigos es hipocresía; ya que la verdad es algo muy distinto a las murmuraciones; es algo que pocos entienden, la verdad es para conocerla, para inteligentes; es algo que esta gente jamás aprenderá. A quienes estuvieron sinceramente junto a mi hermana y a mis sobrinos gracias; y a los restantes sin palabras; si todavía por favor algunos tienen la desfachatez de hablarme como si nada”


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