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28/10/2004
En la ciudad

Una batalla con centenares de heridos


alcoholismo_2910 (13k image)La guerra contra el alcohol (una de las mayores adiccio- nes que enfrentamos los colonenses) se está perdiendo.


El alcohol no solo deja las marcas en lo físico si no en lo interno de cada joven y esas huellas quedarán marcadas en su voluntad y sus reacciones para el resto de sus vidas. Una fuente reveló a Colón Doce que la problemática habría sido llevada para tratarse a un acotado Foro de Seguridad de la ciudad.


Se debe tener en cuenta que la epidemia adictiva que vivimos en la actualidad dejará una pesada “herencia” al sistema de salud y consecuencias nefastas en los ámbitos laborales ( accidentes etc).


También se debe ir sabiendo que el alcoholismo hará “trisas” el sistema de asistencia social en los próximos años. Una ciudad debe pensarse en términos estratégicos en todas sus variables y no simplemente en términos electorales, tratando de poner dos o tres concejales o un diputado más en la lista. La sensación que le queda a la gran mayoría de la población es que del dicho al hecho parece que existe un largo trecho.

Una recorrida


Sabiendo de algunas preocupaciones que existen, Colón Doce salió a recorrer las calles un domingo de madrugada.


El impacto es altamente emotivo. La realidad nos muestra chicas que avanzan en grupos hacia sus casas completamente alcoholizadas.
No tienen más de 15 0 16 años.


La impresión golpea profundamente. No debe existir una imagen tan “pobre” como observar una adolescente avanzar por una calle completamente alcoholizada. En un remis –nos cuentan- suben cuatro chicas en el asiento de atrás.


La falta de espacio hace que una de ellas se siente en las rodillas de su amiga. El trabajador que la traslada escucha “me estas mojando”. La conclusión es que ambas dejan el asiento orinado por lo que el remisero debió limpiarlo.


Se piensa la llegada de las adolescentes a su casa. La familia. La resaca.


En tanto, entre gritos, alaridos un grupo de jóvenes se pelean. Insultan a la guardia de un lugar de expansión nocturna. Finalmente los dejan ingresar y a los pocos minutos debido a una feroz gresca lo vuelven a desalojar. La policía ante este panorama se siente desbordada. Si los chicos alcoholizados son llevados al Hospital Municipal o la Comisaría recibe el “ataque” despiadado de los padres.


Un joven es llevado al Hospital Municipal. Se llama a los padres. La madre incrimina al encargado del operativo.


Una denuncia anónima nos dice que incluso progenitores con responsabilidad pública habrían incurrido en una absurda protección a favor de un hijo algo que no podremos corroborar. Las versiones abundan.
El sentimiento que nos queda y marcado profundamente es una sociedad sin valores y una juventud arrastrada a un futuro incierto .


Hace pocos días un menor rompió la luneta de un remis. El estado que tenía era de completa alteración. Una fuente indico que el juego “alcohol y cocaína” existe y permite a muchos jóvenes permanecer “lucidos”.


Las ventas de bebidas energizantes (alto contenido de carbohidrato) mezcladas con alcohol son un cóctel explosivo.


Las fuentes indican que no sucede en una plaza del conurbano bonaerense, si no a metros de nuestros hogares. El sentido es profundamente cultural. En muchos cumpleaños de 15 años se ofrece bebida a canilla abierta.


En muchos casos los peores enemigos de los adolescentes son sus propios padres. Decenas de jóvenes salen de lugar de expansión nocturna en un evidente estado de ebriedad. La historia se repite cada fin de semana.


La reglamentación


El 70 por ciento de los adolescentes de entre 15 y 17 años ingiere bebidas alcohólicas en forma regular.
Los episodios de abuso de alcohol se dan en un 40 por ciento en varones y 10 por ciento en mujeres.
Actualmente los comercios que tiene prohibido vender alcohol son los kioscos, polirrubros y estaciones de servicio.


A pesar de esto, el 30 por ciento de los menores bonaerenses que consume alcohol, adquiere el producto en los kioscos.


A partir del 1° de noviembre, y por tres meses, todos los comercios que expendan alcohol deberán registrarse en los municipios.


El 1° de febrero de 2005 el comerciante que expida alcohol sin licencia será multado con entre 1.000 y 30 mil pesos para el minorista, y hasta con 500 mil pesos para el mayorista.


La nueva ley de Licencias apunta a que la mayor responsabilidad recaiga sobre las firmas distribuidoras; es decir, se busca que no provean alcohol a los comercios que no tengan licencia.


El comerciante interesado deberá contar con:


*Habilitación Municipal


*Declaración Jurada de ingresos brutos del año anterior


*Declaración jurada del área distribución (Sólo para obtención de Licencias de Distribución)


*DNI


*El 1º de febrero de 2005 será obligatorio tener y exhibir la licencia habilitante.


La primera adicción en nuestra ciudad es el alcohol. No se necesitan estadísticas. Solo basta observar las calles céntricas un domingo de madrugada. La sociedad que no quiere ver la
“gran problemática”.


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